Y el tiempo no se detiene, nos atraviesa cual flecha y el mundo no para de girar. La vida siempre avanza, los que nos quedamos somos nosotros, pero el vendaval hizo que no pudieras sujetarte del sutil viento matutino en pleno alba. Ya no pudiste levantar vuelo, ni sentir la adrenalina de las alturas, fueron eternas tus alas y un recuerdo es tu sueño.
Instante efímeramente breve, un eterno abrir y cerrar de ojos, ¿cuántas veces despertaste sin saber quien sos?
Peregrino de caminos intangibles, con baldosas de sueños rotos y charcos de lluvias hecha de lagrimas de ángeles. ¿Qué nos queda cuando nada parece ser lo que es?
Inmensos abismos de nada, el nunca y el siempre son uno en tu alma. Nunca supiste de castillos de arena.
Que pequeños somos ante la inmensidad de un mundo que nos recuerda su grandeza con tan solo una estrella.
Que frágil es nuestra existencia cuando un miedo se adueña de nosotros.
Qué humanos que somos cuando la muerte se hace presente.
No hubo nunca nada que te hiciera sentir mejor.
Si bien los días pasan y las noches se suceden siempre hay un minuto para detener el tiempo y mirarte al espejo, como buscando en tus ojos la respuesta a la pregunta de la vida.
Es curioso el comportamiento de un ser humano cuando lo dejas en el medio de una jauría de perros, pero es tan predecible como el flujo de agua cuando le trazas el camino e la tierra.
Disfruta de estas letras.
Las próximas no serán tan amables.
Instante efímeramente breve, un eterno abrir y cerrar de ojos, ¿cuántas veces despertaste sin saber quien sos?
Peregrino de caminos intangibles, con baldosas de sueños rotos y charcos de lluvias hecha de lagrimas de ángeles. ¿Qué nos queda cuando nada parece ser lo que es?
Inmensos abismos de nada, el nunca y el siempre son uno en tu alma. Nunca supiste de castillos de arena.
Que pequeños somos ante la inmensidad de un mundo que nos recuerda su grandeza con tan solo una estrella.
Que frágil es nuestra existencia cuando un miedo se adueña de nosotros.
Qué humanos que somos cuando la muerte se hace presente.
No hubo nunca nada que te hiciera sentir mejor.
Si bien los días pasan y las noches se suceden siempre hay un minuto para detener el tiempo y mirarte al espejo, como buscando en tus ojos la respuesta a la pregunta de la vida.
Es curioso el comportamiento de un ser humano cuando lo dejas en el medio de una jauría de perros, pero es tan predecible como el flujo de agua cuando le trazas el camino e la tierra.
Disfruta de estas letras.
Las próximas no serán tan amables.
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