Cambiando cruces, decía el Padre Menapace y uno lo leía con una mirada especial.
Era un cuento que contaba como un mendigo siempre se quejaba de su suerte y una noche el mismísimo Dios lo llevo a un galpón y le hizo elegir su nueva cruz a llevar, le ofreció cambiar su suerte.
El tipo busco y busco, miro y revisó para terminar eligiendo, sin saberlo, su misma cruz.
Cual es la cruz que llevamos cada uno de nosotros? En que se basa nuestra suerte? Podemos confiar en ella? Incógnitas.
Hoy, mirando por la ventana del colectivo, mirando como la ciudad se despierta. Imagine que bueno sería cambiar algunas cosas de la vida. Creo que todos tendríamos un par de cositas que necesitan un empujoncito o un cambio monumental.
Y es ahí donde entiendo que no hay nada que haga que no influya en lo que soy y en lo que pienso. No hay ninguna guía de como conquistar horizontes, porque nosotros somos la conquista hecha carne y respiramos victoria, si estamos dispuestos a hacerlo.
Escupo palabras en donde puedo y mi teléfono es testigo de este pequeño acto liberador y me hace la gamba para sacarme este nudo del pecho.
Necesito analizar mi pasado para comprender el presente y hacer de mi futuro algo que me acoja en su seno en vez de darme vuelta la cara. Tengo que buscar una alternativa a lo que no me hace feliz, lo que me condiciona y limita.
Y quizás hoy me reconozco como un puñado de melancolías e incertezas buscando un poco de luz para ver más y mejor. Necesito entender donde fue que me perdí a mi mismo y llegue a ser esto que soy.
El colectivo dobla y lo agarra el semáforo, Pedro Aznar canta en mis oídos "...El frío cayo rotundo, tu olvido mostro los dientes, no sabes como se siente tener este miedo mudo, pasado el sueño a futuro no se vivir el presente..." Y de repente un escalofrío recorre mi espalda, sintiendome terriblemente identificado.
Despacito y como quien no quiere la cosa, el sol asoma entre el fresquito porteño post lluvia y me reconforta un poco, me hace sentir calor y me muestra su luz. Me encandila. Será una señal? Me pregunto y me contesto a la vez que acomodo mis lentes de sol, fiel reflejo de lo que me pasa hoy día. Luz hay, pero en vez de mirarla, me pongo lentes. O soy un genio o soy un boludo. Dejo eso criterio a los ojos de quien lea esto, si es que es leído alguna vez.
Me estoy preguntando muchas cosas últimamente. Y me ando contestando poco. Como una entrevista a un potus, disparo preguntas y me miro a mi mismo, el actor principal de mi vida, en silencio.
Cortada la calle, tomamos una sin asfalto y el empedrado me recuerda a infancia. A camino imperfecto, que te lleva a destino, pero con muchísimas más imperfecciones que lo normal. Pero el camino no te lleva, es uno quien camina. Caminante no hay camino...
Me leo y me releo para entenderme y sigo sin hacerlo, necesito enfocarme y tomar decisiones.
Pronto.
Era un cuento que contaba como un mendigo siempre se quejaba de su suerte y una noche el mismísimo Dios lo llevo a un galpón y le hizo elegir su nueva cruz a llevar, le ofreció cambiar su suerte.
El tipo busco y busco, miro y revisó para terminar eligiendo, sin saberlo, su misma cruz.
Cual es la cruz que llevamos cada uno de nosotros? En que se basa nuestra suerte? Podemos confiar en ella? Incógnitas.
Hoy, mirando por la ventana del colectivo, mirando como la ciudad se despierta. Imagine que bueno sería cambiar algunas cosas de la vida. Creo que todos tendríamos un par de cositas que necesitan un empujoncito o un cambio monumental.
Y es ahí donde entiendo que no hay nada que haga que no influya en lo que soy y en lo que pienso. No hay ninguna guía de como conquistar horizontes, porque nosotros somos la conquista hecha carne y respiramos victoria, si estamos dispuestos a hacerlo.
Escupo palabras en donde puedo y mi teléfono es testigo de este pequeño acto liberador y me hace la gamba para sacarme este nudo del pecho.
Necesito analizar mi pasado para comprender el presente y hacer de mi futuro algo que me acoja en su seno en vez de darme vuelta la cara. Tengo que buscar una alternativa a lo que no me hace feliz, lo que me condiciona y limita.
Y quizás hoy me reconozco como un puñado de melancolías e incertezas buscando un poco de luz para ver más y mejor. Necesito entender donde fue que me perdí a mi mismo y llegue a ser esto que soy.
El colectivo dobla y lo agarra el semáforo, Pedro Aznar canta en mis oídos "...El frío cayo rotundo, tu olvido mostro los dientes, no sabes como se siente tener este miedo mudo, pasado el sueño a futuro no se vivir el presente..." Y de repente un escalofrío recorre mi espalda, sintiendome terriblemente identificado.
Despacito y como quien no quiere la cosa, el sol asoma entre el fresquito porteño post lluvia y me reconforta un poco, me hace sentir calor y me muestra su luz. Me encandila. Será una señal? Me pregunto y me contesto a la vez que acomodo mis lentes de sol, fiel reflejo de lo que me pasa hoy día. Luz hay, pero en vez de mirarla, me pongo lentes. O soy un genio o soy un boludo. Dejo eso criterio a los ojos de quien lea esto, si es que es leído alguna vez.
Me estoy preguntando muchas cosas últimamente. Y me ando contestando poco. Como una entrevista a un potus, disparo preguntas y me miro a mi mismo, el actor principal de mi vida, en silencio.
Cortada la calle, tomamos una sin asfalto y el empedrado me recuerda a infancia. A camino imperfecto, que te lleva a destino, pero con muchísimas más imperfecciones que lo normal. Pero el camino no te lleva, es uno quien camina. Caminante no hay camino...
Me leo y me releo para entenderme y sigo sin hacerlo, necesito enfocarme y tomar decisiones.
Pronto.
Comentarios
Publicar un comentario