Casi como sin querer caminamos hacia los sueños a cumplir sin que nos demos cuenta.
Casi como sin querer, ahondamos en la profundidad del destino, aventurandonos por paisajes desconocidos, buscando senderos, esa intrinseca necesidad de caminar se hace carne en cada paso, en cada gota de sudor invertida al servicio de un futuro por venir.
Dejamos huella en este caminar, para que otros más timidos y aún no decididos puedan tomarlas de ejemplo y se lancen en la gran búsqueda de uno mismo. Huellas que no borra el tiempo ni la muerte, huellas que quedan en el recuerdo colectivo de quien arriesga sin importar el resultado. Huellas que caminan eternamente y dejan de ser huellas para ser pasos infinitos.
Perderme en el tiempo del silbido del viento, volar por las alturas impensadas de mi suerte, correr tan rápido como la luz.
Todo tiene un momento y un lugar.
Tenemos que seguir caminando.
Ya vamos a llegar.
Caminar ya es llegar...
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