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Cienalmas

Una noche soñe con que en el mundo era otro, estaba transformado, no era el mismo.
Soñe que todos teníamos igualdad de oportunidades, que todos podíamos abrir las mismas puertas, soñar los mismos sueños y respirar el mismo aire.
Soñe que podíamos alcanzar los sueños y abrazar victorias, triunfar ante cualquier vendaval.
Vi y senti un mundo que ya no estaba apurado por llegar a ningún lugar, se tomaba su tiempo para respirar tranquilo y disfrutar de los pequeños detalles a los que antes no les prestaba atención.
Ya no vi hambre ni sentí llantos, ya no vi horizontes destruidos ni vencedores vencidos. Solo luz.
No vi banderas, ni vi colores , no vi fronteras, ni religiones.
Era un sueño, literalmente.

Dentro del sueño, yo iba caminando por el barro y miraba mis pies, que a pesar de ensuciarse no se hundian. Calles de tierra y el cielo azul.
Una canción soñaba de lejos, no pude distinguir cual era pero iba y venia con el bailar de la brisa matutina.
Caminaba y si bien sentí que sabia hacia adonde iba, no tenia idea adonde me llevaban mis pasos.

Doy vuelta una esquina, alguien me saluda, contesto y subo a la vereda.

Me esperaba un puñado de chiquitos, sentaditos, prolijitos. Uno me recibe con un abrazo que todavía siento y me susurra algo al oido. No recuerdo que.

Me veo a mi mismo, como en tercera persona tomando un matecocido entre niños y un viejito se pone a contar cuentos. Leyó varios cuentos, todos en torno a leyendas indigenas Argentinas, pero tampoco recuerdo nombres ni nada, salvo uno.

Una historia que decia que el alma es algo que existe dentro de nosotros y que por cada sueño que se cumple, un alma sonrie en algún lugar de este mundo o del otro y que cuanto más grande el sueño que se cumple, más almas sonrien al mismo tiempo.

Y cuando termino de contar la historia, sonrió y magicamente desperté.

6:15 Hs, arriba.

Desde la ventanilla van pasando las veredas, los charcos y la gente apurada que camina como si fuera la última vez, sin pensar, sin ver, sin sentir, sin ser humanos.

Ahí, hice el click.

Yo tengo que hacer algo para hacer sonreír almas. Porque cuánto más sonrian esas almas, querrá decir que más sueños cumplí. Y con haber cumplido un solo sueño, ya soy feliz.

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