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Nosotros mismos.









He caminado interminables senderos de tierra, transitado empedrados irregulares y desprolijos. 

He aprendido que no hay dos pasos iguales ni dos soles que salgan por el mismo horizontes, por el mismo exacto lugar que ayer.


He ido hasta las profundidades del mar de la incertidumbre en busca de quien sabe que.



He volado por las alturas más altas y atravesado las nubes más espesas, algunas de ellas de tormenta. Solo para entender que la bajada, siempre es obligatoria cuando uno sube.

Ofrecí mi otra mejilla, luche mil guerras y levanté mi espada por ideologías. Mi escudo fue golpeado por la ignorancia y la estupidez. Terribles armas.

Seguí mapas y utilice brújulas para encontrar el tesoro y no hallé ni una moneda.

Todo eso hice para darme cuenta que la vida es un avanzar constante y que o es fácil, que el sol de nuestra felicidad es y que ilumina mucho más cuando se comparte esa luz. Todo eso viví para aprender que no importa que busque ni donde lo busque, porque las respuestas siempre están dentro de uno y que nuestro peor enemigo, somos nosotros mismos...

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El futuro está vacío todavía.

Ojalá que lo que traiga no sean más que sonrisas de esas bonitas.  Ojalá que traiga sueños por cumplir y horizontes por cruzar.  Abismos para atravesar, de esos que miras hacia atrás y decir wow, pude.  Ojalá que traiga caminos por descubrir y pasadizos hacia nosotros mismos. Mil minutos de instantes alegres y algunitos tristes nomas como para acordarnos de que estamos vivos.  Muchos besos ricos y abrazos eternos. Aromas a pasto recién cortado y un sol naciendo una mañana de invierno. Una luna llena de verano en alguna terraza entre el ruido de la ciudad.  Un vaso siempre medio lleno y un suspiro de los q nos roban el aliento.  Una caricia de domingo a la mañana, un mate amargo bajo un árbol mirando como nada el agua de algún río.  Alguna canción de las que tatúan el alma, un poema de los que roban lagrimas. De las lindas y de las feas.  Muchas monedas al aire que decidan x nosotros.  Muchos charcos de día...

Buscando

Casi como sin querer caminamos hacia los sueños a cumplir sin que nos demos cuenta. Casi como sin querer, ahondamos en la profundidad del destino, aventurandonos por paisajes desconocidos, buscando senderos, esa intrinseca necesidad de caminar se hace carne en cada paso, en cada gota de sudor invertida al servicio de un futuro por venir. Dejamos huella en este caminar, para que otros más timidos y aún no decididos puedan tomarlas de ejemplo y se lancen en la gran búsqueda de uno mismo. Huellas que no borra el tiempo ni la muerte, huellas que quedan en el recuerdo colectivo de quien arriesga sin importar el resultado. Huellas que caminan eternamente y dejan de ser huellas para ser pasos infinitos. Perderme en el tiempo del silbido del viento, volar por las alturas impensadas de mi suerte, correr tan rápido como la luz. Todo tiene un momento y un lugar. Tenemos que seguir caminando. Ya vamos a llegar.

Efimeramente eterno.

No llores más, no llores, que esta vida es solo un viaje. No busques huellas, que las huellas refieren al pasado, ya que siempre están detrás y no adelante. Y si delante de tus ojos hay huellas, es porque otros han caminado tu camino y estas andando sus pasos. Él ya no está acá con vos, pero está en todos lados. El ya es viento, ya es luna y ya es sol. Ya es el amanecer más perfecto jamás creado y el ocaso más colorido en la historia del mundo. Que la belleza eterna de su ser no sea olvidada, así como tampoco sus sonrisas y risas a carcajadas. Que el sonido de su voz no pase al recuerdo, sino que se convierta en la guía de tus pies. No llores más, no llores, que esta vida es solo un viaje. Todo punto de partido tiene un final, todo viaje que comienza debe terminar. Y es que somos luz y somos sueños. Somos un poco más de lo que fuimos en vidas pasadas. Otros planos nos esperan, en otros oníricos pasadizos. Tu sendero no será el más fácil, pero tampoco es imposible. Cuesta arrib...