He caminado interminables senderos de tierra, transitado empedrados irregulares y desprolijos.
He aprendido que no hay dos pasos iguales ni dos soles que salgan por el mismo horizontes, por el mismo exacto lugar que ayer.
He ido hasta las profundidades del mar de la incertidumbre en busca de quien sabe que.
He volado por las alturas más altas y atravesado las nubes más espesas, algunas de ellas de tormenta. Solo para entender que la bajada, siempre es obligatoria cuando uno sube.
Ofrecí mi otra mejilla, luche mil guerras y levanté mi espada por ideologías. Mi escudo fue golpeado por la ignorancia y la estupidez. Terribles armas.
Seguí mapas y utilice brújulas para encontrar el tesoro y no hallé ni una moneda.
Todo eso hice para darme cuenta que la vida es un avanzar constante y que o es fácil, que el sol de nuestra felicidad es y que ilumina mucho más cuando se comparte esa luz. Todo eso viví para aprender que no importa que busque ni donde lo busque, porque las respuestas siempre están dentro de uno y que nuestro peor enemigo, somos nosotros mismos...
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