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Somos lo que soñamos

La misma vereda, la misma calle. La misma gente.

Los mismos árboles en silencio mirando el tiempo pasar, la misma sensación a nostalgia de el tiempo que pasa y nosotros pasamos con él. El mismo aroma a barrio, los mismos colores, la misma lluvia. El mismo sol y el dolor de los que ya no están.

El destino tiene misteriosas formas de revelarse y de mostrar el camino. Camino que se hace camino al andar, camino que bajo nuestros pies deja la huella al pasado, camino que muestra el camino si uno aprende a caminar mirando hacia adelante.

Volver nunca es malo, si en la vuelta aprendimos algo.

Volver a vivir, volver a volar, volver a ser.

El objetivo de la vida, la razón de vivir, esa misión que pocos encuentran. A veces se nos esconde en una persona, se nos guarda en un cajón. Otros hacen carne el deseo de dejar huella.

Cuando uno descubre la razón por la cual vino al mundo todos los colores tienen otro color, los aromas se hacen vida y los sueños, realidad. Cuando entendemos que nuestro efímero paso por esta tierra tiene una misión, un cometido, debemos elegir seguir ese camino o mirar hacia otro lado.

Cuidado viajero, viajera, con esa decisión. Puede ser la decisión que nos mate en vida o que la prolongue para siempre, no decidamos con la cabeza, decidamos con el corazón porque ahí y solo ahí, tenemos la verdad de quien somos.

Y de quien seremos.

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Empezar a vivir.

Las cosas que no acompañan al paso del tiempo sucumben ante el peso de su propia existencia, como los sueños. Los sueños que no aprenden a volar en el primer intento suelen convertirse en pesadillas. Y ahí, dentro de esa extraña mezcla de ser o no ser, que estamos paraditos, solos. Mirando el futuro, a espaldas del pasado que susurra recuerdos y se cuela en cada mirada por la cerradura de todas nuestras puertas. Los días se suceden de la mano del tiempo, soles y lunas que juegan a las escondidas en el firmamento por momentos diáfano y por instantes gris, llorando alguna que otra lluvia. La inercia nos empuja a vivir, nos empuja a ser quien se supone que seamos, sin preguntarnos quien queremos ser, en realidad. Las veredas nos miran en silencio, testigos inertes de nuestros pasos apurados, esquivando charcos de lluvias pasadas. Árboles que desprenden hojas, el otoño más presente que nunca. Invertir energías en horizontes lejanos siempre es bueno si se sabe hacia dónde se camina...

El futuro está vacío todavía.

Ojalá que lo que traiga no sean más que sonrisas de esas bonitas.  Ojalá que traiga sueños por cumplir y horizontes por cruzar.  Abismos para atravesar, de esos que miras hacia atrás y decir wow, pude.  Ojalá que traiga caminos por descubrir y pasadizos hacia nosotros mismos. Mil minutos de instantes alegres y algunitos tristes nomas como para acordarnos de que estamos vivos.  Muchos besos ricos y abrazos eternos. Aromas a pasto recién cortado y un sol naciendo una mañana de invierno. Una luna llena de verano en alguna terraza entre el ruido de la ciudad.  Un vaso siempre medio lleno y un suspiro de los q nos roban el aliento.  Una caricia de domingo a la mañana, un mate amargo bajo un árbol mirando como nada el agua de algún río.  Alguna canción de las que tatúan el alma, un poema de los que roban lagrimas. De las lindas y de las feas.  Muchas monedas al aire que decidan x nosotros.  Muchos charcos de día...

Efimeramente eterno.

No llores más, no llores, que esta vida es solo un viaje. No busques huellas, que las huellas refieren al pasado, ya que siempre están detrás y no adelante. Y si delante de tus ojos hay huellas, es porque otros han caminado tu camino y estas andando sus pasos. Él ya no está acá con vos, pero está en todos lados. El ya es viento, ya es luna y ya es sol. Ya es el amanecer más perfecto jamás creado y el ocaso más colorido en la historia del mundo. Que la belleza eterna de su ser no sea olvidada, así como tampoco sus sonrisas y risas a carcajadas. Que el sonido de su voz no pase al recuerdo, sino que se convierta en la guía de tus pies. No llores más, no llores, que esta vida es solo un viaje. Todo punto de partido tiene un final, todo viaje que comienza debe terminar. Y es que somos luz y somos sueños. Somos un poco más de lo que fuimos en vidas pasadas. Otros planos nos esperan, en otros oníricos pasadizos. Tu sendero no será el más fácil, pero tampoco es imposible. Cuesta arrib...