La misma vereda, la misma calle. La misma gente.
Los mismos árboles en silencio mirando el tiempo pasar, la misma sensación a nostalgia de el tiempo que pasa y nosotros pasamos con él. El mismo aroma a barrio, los mismos colores, la misma lluvia. El mismo sol y el dolor de los que ya no están.
El destino tiene misteriosas formas de revelarse y de mostrar el camino. Camino que se hace camino al andar, camino que bajo nuestros pies deja la huella al pasado, camino que muestra el camino si uno aprende a caminar mirando hacia adelante.
Volver nunca es malo, si en la vuelta aprendimos algo.
Volver a vivir, volver a volar, volver a ser.
El objetivo de la vida, la razón de vivir, esa misión que pocos encuentran. A veces se nos esconde en una persona, se nos guarda en un cajón. Otros hacen carne el deseo de dejar huella.
Cuando uno descubre la razón por la cual vino al mundo todos los colores tienen otro color, los aromas se hacen vida y los sueños, realidad. Cuando entendemos que nuestro efímero paso por esta tierra tiene una misión, un cometido, debemos elegir seguir ese camino o mirar hacia otro lado.
Cuidado viajero, viajera, con esa decisión. Puede ser la decisión que nos mate en vida o que la prolongue para siempre, no decidamos con la cabeza, decidamos con el corazón porque ahí y solo ahí, tenemos la verdad de quien somos.
Y de quien seremos.
Los mismos árboles en silencio mirando el tiempo pasar, la misma sensación a nostalgia de el tiempo que pasa y nosotros pasamos con él. El mismo aroma a barrio, los mismos colores, la misma lluvia. El mismo sol y el dolor de los que ya no están.
El destino tiene misteriosas formas de revelarse y de mostrar el camino. Camino que se hace camino al andar, camino que bajo nuestros pies deja la huella al pasado, camino que muestra el camino si uno aprende a caminar mirando hacia adelante.
Volver nunca es malo, si en la vuelta aprendimos algo.
Volver a vivir, volver a volar, volver a ser.
El objetivo de la vida, la razón de vivir, esa misión que pocos encuentran. A veces se nos esconde en una persona, se nos guarda en un cajón. Otros hacen carne el deseo de dejar huella.
Cuando uno descubre la razón por la cual vino al mundo todos los colores tienen otro color, los aromas se hacen vida y los sueños, realidad. Cuando entendemos que nuestro efímero paso por esta tierra tiene una misión, un cometido, debemos elegir seguir ese camino o mirar hacia otro lado.
Cuidado viajero, viajera, con esa decisión. Puede ser la decisión que nos mate en vida o que la prolongue para siempre, no decidamos con la cabeza, decidamos con el corazón porque ahí y solo ahí, tenemos la verdad de quien somos.
Y de quien seremos.
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